El capital internacional movilizó US$71.800 millones durante el primer semestre, impulsado por operaciones en Asia y Europa.
La inversión transfronteriza en inmuebles comerciales recuperó dinamismo durante la primera mitad de 2026. Según datos de JLL difundidos por Reuters, el volumen creció 56% interanual y alcanzó US$71.800 millones, muy por encima del aumento del 10% registrado por el conjunto de las transacciones globales de edificios.
Asia recibió US$19.300 millones, cuatro veces más que un año antes, mientras Europa captó US$39.900 millones, con un crecimiento del 31%. Londres y Milán concentraron interés por oficinas de alta calidad y Singapur encabezó el ranking de ciudades con US$8.700 millones en operaciones internacionales.
La selectividad reemplaza a la retirada
La vuelta a las oficinas no implica una recuperación uniforme del segmento. Los inversores priorizan ubicaciones centrales, edificios eficientes y activos capaces de atraer ocupantes de primera línea. Las propiedades obsoletas o con fuertes necesidades de inversión siguen expuestas a descuentos.
El principal límite para la segunda mitad del año será el costo del financiamiento. El real estate comercial es sensible a las tasas porque modifica el costo de capital y la valuación relativa de los activos. El crecimiento de los flujos internacionales confirma que hay liquidez, pero también que el capital se dirige a mercados y productos con escala, transparencia y capacidad de sostener ingresos.