Los precios mejoraron levemente en los mercados de primer nivel, mientras las ciudades medianas y pequeñas mantienen caídas y la inversión continúa débil.
El mercado residencial chino ofrece señales incipientes de estabilización, aunque todavía lejos de una recuperación general. En agosto, los precios de las viviendas nuevas en las principales ciudades aumentaron 0,1% frente a julio y cortaron una baja mensual. En los centros de segundo y tercer nivel, en cambio, la tendencia siguió siendo negativa.
Los precios de reventa también mostraron una mejora marginal en las grandes ciudades. Sin embargo, las ventas, la inversión inmobiliaria y los nuevos inicios de obra cayeron durante los primeros ocho meses del año, evidencia de que el ajuste todavía afecta a desarrolladores, gobiernos locales y hogares.
La confianza sigue siendo el activo escaso
Las autoridades buscan reducir el riesgo de proyectos incompletos y reemplazar gradualmente el modelo de preventa que financió durante años a las desarrolladoras. La meta es proteger al comprador y construir un esquema más estable, pero la transición puede restringir la liquidez de las empresas en el corto plazo.
En agosto, los préstamos a hogares —incluidas las hipotecas— volvieron a contraerse. La recuperación dependerá no solo de estímulos, sino también de expectativas sobre ingresos, precios y finalización de obras. El caso chino muestra que un mercado con exceso de oferta no se corrige únicamente con crédito: necesita restablecer confianza y ajustar el volumen de nuevos proyectos a la demanda real.