Una vivienda presentada en la Construind 2026 reunió energía fotovoltaica, almacenamiento en baterías, recuperación de agua de lluvia, cargador para autos eléctricos, automatización y construcción en steel frame. La principal novedad no está solamente en la tecnología, sino en incorporarla desde el diseño inicial de la propiedad.
La denominada “casa del futuro” comienza a mostrar cómo podrían evolucionar los nuevos desarrollos residenciales. En Brasil, la feria Construind 2026 presentó una vivienda demostrativa donde energía, agua, estructura y automatización fueron concebidas como partes de un mismo sistema.
La propuesta fue desarrollada conjuntamente por i9 Solar, Steel na Veia y DANF y presentada en Indaiatuba, estado de São Paulo, bajo el concepto de “Casa Inteligente: tecnología y sustentabilidad desde la construcción”.
Una vivienda donde todo está conectado
El proyecto reunió distintas soluciones que habitualmente se incorporan de manera independiente o después de terminada una obra.
Entre ellas se encuentran paneles solares fotovoltaicos, baterías para almacenar electricidad, cisternas para aprovechar el agua de lluvia y un cargador para vehículos eléctricos conectado al sistema energético de la vivienda.
También fueron incorporados sistemas de calefacción de agua y piscina, piso calefaccionado, aspiración central, home cinema y automatización para controlar iluminación, climatización, persianas, audio y video desde aplicaciones o mediante comandos de voz.
En total, la experiencia planteó un recorrido por 10 estaciones tecnológicas, diseñadas para mostrar cómo interactúan las diferentes soluciones dentro de una misma casa.
Energía solar que también alimenta al automóvil
Uno de los puntos más interesantes está en la integración energética.
La vivienda utiliza generación solar fotovoltaica junto con baterías, lo que permite almacenar parte de la energía producida durante el día para utilizarla posteriormente.
A ese ecosistema se suma la posibilidad de cargar un vehículo eléctrico directamente desde la infraestructura energética de la propiedad.
Esto transforma al automóvil eléctrico en un elemento que comienza a ser considerado dentro del proyecto inmobiliario y no solamente como un equipamiento externo.
El agua de lluvia también forma parte del proyecto
Otra solución presentada fue la incorporación de una cisterna destinada a almacenar agua de lluvia.
El agua recolectada desde el techo puede utilizarse para tareas que no requieren agua potable, como el riego de jardines, la limpieza de espacios exteriores o determinadas funciones sanitarias.
Este tipo de infraestructura permite reducir el consumo de agua de red y suma un componente de eficiencia hídrica al diseño residencial.
Steel frame para acelerar la construcción
La estructura de la vivienda utiliza Light Steel Frame, un sistema industrializado basado en perfiles livianos de acero.
Steel na Veia, una de las empresas responsables de la experiencia, destaca entre sus características una ejecución más rápida, menor desperdicio de materiales, precisión constructiva y flexibilidad arquitectónica.
La elección del sistema también facilita prever desde la obra los espacios necesarios para instalaciones eléctricas, automatización, climatización y futuras ampliaciones tecnológicas.
La tecnología se piensa antes de construir
Pero posiblemente el concepto más importante de la propuesta no sea ninguno de estos dispositivos en particular.
La diferencia está en planificar toda la tecnología antes de comenzar la construcción.
En una vivienda convencional, muchos sistemas de automatización, cargadores eléctricos, paneles solares o equipos de almacenamiento energético son incorporados posteriormente. Eso puede obligar a modificar instalaciones, realizar nuevas canalizaciones o incluso intervenir paredes ya terminadas.
El concepto presentado en Construind propone exactamente lo contrario: definir desde los planos qué infraestructura necesitará la propiedad durante su vida útil.
De esta forma, electricidad, conectividad, energía solar, almacenamiento, agua, climatización y automatización dejan de funcionar como elementos separados.
Una tendencia que puede llegar al mercado inmobiliario argentino
La experiencia brasileña también permite anticipar una tendencia que podría ganar terreno en nuevos desarrollos inmobiliarios de Argentina.
Los edificios y viviendas comienzan a evaluarse no solamente por ubicación, superficie o amenities, sino también por su eficiencia energética, costos operativos y capacidad para incorporar nuevas tecnologías.
Preinstalaciones para cargadores eléctricos, generación solar, almacenamiento energético, reutilización de agua, sistemas constructivos industrializados y automatización podrían transformarse progresivamente en nuevos atributos de valorización inmobiliaria.
En ese escenario, la “casa inteligente” deja de ser simplemente una vivienda llena de dispositivos conectados.
La verdadera transformación consiste en diseñar propiedades preparadas desde el primer día para consumir menos recursos, adaptarse a nuevas tecnologías y reducir intervenciones futuras.
La experiencia presentada en Brasil resume esa idea en un concepto sencillo: la casa del futuro no comienza cuando se instala la tecnología, sino cuando se dibuja el primer plano.